#13 – Páginas robadas
Quiero decirles Hola, a todos mis lujuriosos lectores.
Un tiempo atrás, cuando yo tenía X edad, robé estas páginas del diario de mi primo.
Su relato comienza así: “Hace tres años, cuando yo gozaba de la edad en la que el pene del hombre se levanta hasta con el roce viento, y todavía era estudiante del Instituto (bueno ¿estudiar, estudiar?, No. Yo era más inútil que el suelo que todos pisan y nadie toma en cuenta). Un día Lunes, creó, mientras jugaba futbol con mis compis, sin quererlo cole el balón en un jardín cercano. Al ir a buscarlo escuche el sonido de placer de un hombre. Deje a un lado el balón y me acerqué a fisgar, ya que mi curiosidad es muy grande, sobre todo para ver un “folletéo”. Entonces note que detrás de los árboles había la silueta borrosa de una piba dando una mamada, pero no pude ver su cara (que “putada”), así que me acerqué arrestándome como una comadreja. Al principio, el cabello de la niña le tapaba la cara mientras ella se comía la pija muy despacio. Luego para aumentar el placer la piba escupió la picha y la empezó a lamer con la lengua. La piba llevaba una falda pero no bragas. Mientras ella le lamía la punta, él empezó a frotarle el coño cada vez más rápido y ella empezó a gemir como una puta. En ese momento la niña giro para colocarse encima del hombre pero para mi desgracia ella me vio espiándolos, inmediatamente la reconocí.
Era mi prima M, a la que siempre consideramos en la familia como a una “monjita”. Para mi sorpresa ella sonrió y pude leer sus labios cuando me dijo: – Pervertido. No recuerdo bien lo que hice, pero creo que cogí el balón y salí a toda pastilla. Atolondrado, entregue el balón a mis amigos y salí pitando hacia mi casa. Nadie se molesto en seguirme.
Cuando llegue a casa y me dirigía a mí habitación, mi madre me dijo: -Por Dios, Carlos estás rojo como un tomate ¿has venido corriendo? La mire, pero no a los ojos, ya que no le quería mentir.
- Si, no aguanto. Luego te lo explicare, tengo que ir al baño, le dije. En realidad no tenía que ir al baño, solo quería ahorrarme el interrogatorio. Entre al baño y las imágenes me atravesaban el cerebro. Pensar en Ella me daba morbo, me empalmé en un momento pero me sentía como un gusano por pensar así. Imaginaba que mi prima me besaba y me hacía una paja, acto seguido ella se arrodillaba y me la chupaba. La folle de mil maneras distintas en mi mente. Corrí a mi cuarto, me encerré y empecé a hacerme una paja viendo una película porno en el ordenador. Aunque miraba la peli con todo detalle solo tenía en mete la cara de mi prima tragándose mi polla hasta hacerme correr en su boca. En ese momento llamaron a la puerta de mi casa y yo apague la pantalla y los altavoces del ordenador. Entonces escuche la voz ce mi madre, diciéndome:
-Cariño es tu Primita M, que viene a verte. Por favor, no hagáis ruido que voy a tomar una siesta.
Joder, se detuvó mi corazón cuando mi prima entro a la habitación con la cara muy seria, cerró la puerta y hecho el pestillo. Clavaba sus ojos en los míos, pero yo no aguante su mirada. Se acercó a mí lentamente y me dijo:
-Primito, primito, eres un chico guarrete ¿no crees? El tono que usaba era pícaro y perverso.
Conteste con una voz que no parecía mía: -No era yo quien estaba follando, eras Tú. Aunque tengo que decirte que de la chupas muy bien. ¿Dime que hacías follando en un jardín con el pringado de tu novio, no os da para un hotel?
- Humm, me da mucho más morbo hacerlo en público, además ese no era mi novio, él sólo quería hacerlo conmigo. Joder, como se me puso la polla dura al oírlo y no pude cubrirme.
- Vaya Primito, que buen bulto, como a mí me gusta. Seguro que quieres que te folle, lo veo en tus ojos desnudándome las tetas y atravesando mi pantalón ajustado.
Le di la espalda y le pedí que se fuera, trate de aparentar que no me interesaba. Le dije que no estaba bien hacer esas cosas entre familia. Ella me abrazó y no me dejó mover o tal vez yo estaba paralizado. Ella bajó las manos hasta mi pantalón, abrió la bragueta y empezó a hacerme una paja, despacio para que sintiera su mano pequeña. Cuando más caliente estaba yo, soltó mi pija y dijo:
- Para ser un Santo, no te has resistido, terminaremos esto antes de lo que crees, cuando estemos solos. Dio la vuelta, abrió la puerta y me dijo: – Hasta pronto”. Dejándome el cacharro al aire y duro como para romper nueces.
Cuando llego la tarde mi madre me trajo una sopa, pero cada cucharada se me caía encima, por el pulso tembloroso que tenía. Otra vez sonó la puerta y sabía que no era mi padre ya que hoy dobla el turno en la obra. Mi madre dijo que era Mi Primita, de nuevo. Ella entró a mi habitación, se tumbo en mi cama, pero no dijo nada. Yo estaba frente al ordenador sin perderla de vista. Pensé que estando mi madre no pasaría nada. Pero mi madre se fue a visitar a mi abuela.
Mi Prima se levanto y me aferro la mano levantándome, pensé: que sea lo que Dios quiera, y me deje llevar. Si no puedes vencer a tu enemigo, únete a él.
La vi muy caliente en todos los sentidos, la empuje a la cama y dije:
– Si tanto te gusta lo que tengo entre las piernas es hora de que te lo comas.
- Así me gusta, acércate cabrón, sabía que no aguantarías, este es mi momento favorito. Me dijo sonriendo tumbada en la cama a la altura de mi polla.
Me quite los pantalones y empezó a mamarla entera, yo la tenia bien grande, pero se la tragaba hasta hacer tope con mis huevos. Cada vez aceleraba más y se la sacaba para lamerla, acto seguido se la volvía a meter, entonces le tome la cabeza con las dos manos y marcaba el ritmo. Se la metía en la boca cada vez mas rápido y a ella le encantaba, me agarraba las nalgas para que no salir. Le estaba follando la boca, sentía que me iba a correr y lo detuve, se la saque de la boca y la desnude. Tiene las tetas más bonitas que he visto y su coño depilado excepto por una raya muy fina.
Le abrí las piernas y empecé chuparle su conchita mientras sujetaba las sabanas del placer, decía: – Joder…,aahhh, no pares, parece que has estado toda la vida haciendo esto. Gritaba mientras se volvía loca de placer.
- Toda la vida no, pero tengo practica. Le dije sonriendo perversamente.
- ¿¡Quién te ha dicho que hables!? Tú sigue en lo tuyo… oohhhh, eres un cabrón, lo que me he estado perdiendo y lo tenía delante. Jadeaba mientras hablaba.
Sentí que se corría, y entonces pare, la di la vuelta la puse en la postura del perrito y se la metí de una sola embestida, halé sus cabellos con una mano y con la otra la acariciaba sus tetas suavemente. Me gustaban sus embestidas, joder, era increíble nunca había disfrutado tanto como con nadie, le di vuelta de nuevo y cambiamos de postura tumbados lateralmente le sujetaba una pierna mientras se la metía.
- Muévete, muévete, más… más rápido. Quiero follar como en una película porno, mi amor. Me decía y si lo hice y se vino otra vez. Cuando me iba a correr se la puse entre las tetas mientras ella se las apretaba y movía arriba a abajo, a la velocidad del relámpago, me corrí salpicándole toda la cara. Salió corriendo de la habitación dejándome exhausto.
Despúes de esa experiencia nunca fui el mismo. Desde aquel polvo, no he parado de follar, se me abrió un mundo nuevo. Si en el futuro alguien lee este diario y esta enamorado de su prima, intentadlo os llevareís el más grande regalo.
Con mi prima, si de vez en cuando follamos y tan sólo pensar en ella me excita. Es la mejor.
Carlos .